Foto grupo

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domingo, 26 de julio de 2015

A VISTA DE PAJARO




Desde aquí se ve el mundo entero..!


Dice ‘Super-Carlos’, y me consta que de esto sabe un rato, que el pico El Nevero es junto con La Bola y el Tres Provincias una de las  tres cumbres más altas (2.200 mts) de nuestra sierra a las que se puede acceder en bici. Sea como fuere, lo que parece claro es que sin duda ofrece una de las mejores panorámicas que puede lograrse a golpe de pedal. A nuestros pies se abre todo el valle del Lozoya, mientras allá al fondo Peñalara nos mira de reojo y las antenas de La Bola cierran el marco.

Siendo tan grande el mundo como lo es, resulta increíble ir a coincidir con alguien cuando te sales de los llamémosles ‘circuitos comerciales’… Más aún cuando quien te encuentras es amigo. Así pues, estábamos encaramados a lo alto del maltrecho vértice geodésico y aún perplejos por tanta belleza a vista de pájaro (la de la naturaleza quiero decir…), cuando apareció  Carlos recortando silueta, con quien pudimos compartir viandas y vivencias… antes de que desapareciese rumbo al Malangosto.

Fue él también quien nos dijo que a menudo suele resistir, incluso hasta estas fechas, un llamativo nevero de la temporada invernal (digo yo que de ahí el nombre de este pico…). Y aunque no pudimos disfrutar de este fenómeno debido a la pertinaz insistencia de un mercurio a punto de estallar, nada echamos en falta pues disfrutamos de lo lindo durante toda la ruta.

Habíamos empezado buscando el frescor de las piscinas naturales en el Área recreativa de El Chorro en Navafría. Al paso por las cuales sorprendentemente pudimos ver un “aforo completo” cuando ni había agua, ni coches, ni ná… En fin, mejor…

Poco a poco vamos ganando altura por la pista que deja a un lado los refugios del Peñón y La Fragua internándonos en un pinar frondoso y repleto de bellos rincones.

Garrote!!!!
Más arriba, preferimos dar un rodeo cual si estuviéramos haciendo series en altura (el camino es lo más parecido a esas carreteras bolivianas donde se juegan la vida los camioneros de la tele haciendo transportes imposibles), pues ello nos permite acceder al último tramo para asaltar el pico, ya por encima de los 2.000 mts, sin tener que empujar la bici.

En la bajada al puerto nos alegramos de la decisión.

Y qué puede haber después de 20 kms de subida? Evidentemente, 20 kms de bajada..! Un no parar por la pista que conduce al antiguo campamento infantil de Majarguenillas, y luego a la piscifactoría abandonada. Vuelta a la carretera del puerto y de cabeza al pueblo que hay que reponer… Duke sólo me acepta el desafío líquido, así que dejamos el sólido para la próxima vez que vengamos.

Ya no habrá más remedio que unir indisolublemente La Horizontal a un espectacular cochifrito. Pero eso, amigos míos, será otra historia…!