Foto grupo

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miércoles, 28 de noviembre de 2018

SUPERHEROES










             Si el bueno de Paul Norris levantase la cabeza lo fliparía al ver a ‘su’ Aquaman saltando de charco en charco cual ficha de la oca. Claro que el pobre no conocía a Duke… ja,ja… A buen seguro que semejante capacidad anfibia le habría convertido en singular protagonista de los DC Comics. En sus mejores sueños se imaginaba el de la bici un paisaje como el que nos recibió el pasado lunes en Traspinedo.

        Cual Liga de la Justicia acudíamos prestos a nuestra cita anual con unas tierras más brumas que de costumbre abriéndonos paso entre cortinas de lluvia. Encomendados como estábamos a los designios del Meteosat, apostamos todo al rojo y ganamos! Las nubes dejaron paso a un sol resplandeciente que nos permitió disfrutar de un día de Mountain Bike de los que no se olvidan.
        
Manu hacía su rentrée con más trabajo del esperado, pues le tocó montar tres rutas en menos de dos días. Suerte que es un chico con recursos…  Empezamos jugando a las bicis por una selección de senderitos de esos de sube y baja con doble tirabuzón alrededor del pueblo. Estupendo abrir de boca en el que no faltaron ese par de ‘banzos’, ya famosos, que hacen desaparecer a los bikers. Ja,ja…

         Las dificultades añadidas por la lluvia pertinaz impusieron su ley. Un primer aviso en las carnes de Pablo, que ejecutó un fastuoso croquetón por una bajada tan resbaladiza que parecía untada de mantequilla, fue suficiente para tornar nuestros pasos hacia el plácido Canal del Duero.

         Rodando entre dos aguas daba la sensación de pararse el tiempo, todo tranquilidad hasta que pasado Sardón iniciamos el ascenso más abultado de la jornada. La subida fue haciendo su criba, y a medida que la selección natural nos permitía hacer cumbre echamos en falta a Rober y Montero. Esta vez la culpa la tuvo un pinchazo que pudimos reparar sin mayores complicaciones. No sería, sin embargo, el único pues a Manuel también le tocaría más adelante darle fuerte a la bomba…
        
         
            Reconozco que después de aquello me encontraba más perdido que la pareja de corzos que pasaron a saludar. Manos a la obra casi pudimos desbrozar un camino; o sortear cienes y cienes de ‘tiburones’ de piedra que pusieron las dobles en valor. Tuvimos tiempo para luchar lo justo contra un viento que nos había respetado durante toda la ruta, e incluso meternos a alfareros haciendo adobes en un tramo de 500 mts poco antes de volver a Santibáñez.


         La organización (como siempre de 10), que lo tenía todo previsto, procuró baño y confort para nosotros y nuestras monturas antes de dar cuenta de los suculentos pinchos que dan nombre a la ruta. Chapeau!!
         Estuvo de cine... Y no sólo por las escenas vividas, sino especialmente por todos y cada uno de los protagonistas. Aunque ya contábamos con un Hulk o un Spiderman entre nuestras filas; y a pesar de que en realidad no tengamos superpoderes, la verdad es que  juntos nos lo pasamos mejor que en los tebeos…! 




Triky