Foto grupo

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jueves, 15 de diciembre de 2016

El BELÉN







                  Otro año más (que viejunos nos hacemos...)  algunos Titanes nos juntamos para cumplir con la tradicional tradición de montar el Belén. Y aunque se echó en falta a más de uno y a más de dos... (no quiero mirar a nadie... 👀), no supuso impedimento alguno para disfrutar de lo que viene siendo "otro dura jornada en la oficina..."



        En esta ocasión, y a petición de las amigas Kamelias (a las que también echamos en falta...) hicimos la ascensión al Cerro desde el aserradero. Opción que, para que nos vamos a engañar, es mucho más de nuestro agrado.


      Los chicos de las 'tierras brumas' (esos no falllan) volvieron a disfrutar de nuestro parque temático. Con todas las veces que les hemos visto la pasada semana se han ganado a pulso el título de hijos predilectos... ja,ja....


                             
     


 Como siempre, pedales, risas, polvorones y demás compartieron protagonismo en una mañana digna de 'CAPTURAR' para siempre.


     

               


          Con semejante combustible no me extraña que alguno se perdiera en la bajada.... Menos mal que no hacen controles en el carril bici....
                      



       
              FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!!



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domingo, 20 de noviembre de 2016

LEAVING LAS VEGAS







           Este finde los Titanes pusimos rumbo a ‘los States segovianos’. El capo de Las Vegas nos había invitado a conocer sus rincones. Y con la promesa de una buena pitanza después del esfuerzo, quién es capaz de resistirse..?
         Debo decir que a pesar de que ésta no es la primera vez que rodamos por la zona, sí ha sido la que ha servido para hacernos una idea más clara de lo mucho que ofrece. Y por supuesto, nos ha encantado!!!!  
       
 Aprovechando la oportunidad que afortunadamente nos brindó uno de esos días de otoño, fresco y soleado a partes iguales, salimos de Las Vegas (de Matute) hacia Valdeprados. El entorno del río es simplemente un anticipo de la ración de senderos chulos que nos esperan.

El primero de ellos: la subida por el quejigal hasta Otero de Herreros. Una pasada! Un caminillo secreto de esos que todos los bikers guardamos con celo en el bolsillo del maillot para cuando queremos recrear los sentidos…
         Pasado el pueblo, medio millón de firmas abigarradas pidiendo a gritos más pared para el frontón nos encarrilan hacia el próximo hito del periplo pseudo-yankee: Los Ángeles (de San Rafael). 







         Enseguida dejamos la Cañada; tras las puertas de ‘Parque Jurásico’ nos sumergimos en una rápida bajada que desemboca en el club náutico.

         Y claro, tanto bajar no podía tener otra consecuencia… Otra vez pa’rriba… Es lo que comúnmente se conoce como ruta tipo ‘dientes de sierra’.

Todos hemos perdido la cuenta de los cuestones que llevamos en las piernas, pero Manu sigue subiendo a ralentí como si tal cosa… Alguno llegó a preguntarse si era de este mundo pues ni siquiera se le oía respirar… (Ahí lo dejo caer… ja,ja).
         Entre prados y porteras, y tras reiteradas demostraciones de nuestro guía de no haber prestado atención a las clases direccionales que daba Coco en Barrio Sésamo, llegamos a la Ermita de S. Antonio donde decidimos dar un poco más de vuelta. Las rutas planificadas improvisadamente es lo que tienen… ja,ja,ja.
         
     
 Un paseíto entre saludos a los bóvidos que habitan la dehesa y nos plantamos en San Antonio (las Navas). Con tanto ir y venir por la ‘América profunda’ no era de extrañar que nos topásemos con el mismísimo primo de Donad Trump, quien nos desveló uno de los mayores secretos de estado del magnate: su bronceado..! Desde su improvisado set cosmético, y escoltado por sendos canes a los que Rober (haciendo gala de una sangre fría sin parangón) ofrendó su rodilla izquierda, iniciamos una nueva bajada de ésas disfrutonas que nos acerca a Zarzuela del Monte.
        
 Entre medias, Luisito protagonizó el único percance técnico del día. Reparado el pinchazo, que a la postre se convertiría en excusa para evitar “la traca final”, decidimos poner rumbo a Vegas donde nos espera un suculento menú. 



         Amén del magnífico trato dispensado por los amigos de ‘La Dehesa’, y de la inexplorada cuestaza del Cerrón que quedó en pendientes, finalmente decimos adiós a Las Vegas. Aunque con un firme propósito en nuestras mentes: Ya descontamos el tiempo que queda para volver.


domingo, 23 de octubre de 2016

TIEMPO DE CASTAÑAS






  El otoño, ya se sabe, es época de transición.  Dejamos los calores veraniegos y nos preparamos para la lluvia, las nieves, el frío, el barro… En fin, todo eso que sustancia el lado oscuro de nuestro deporte… ja,ja,ja. 

Nos habían dicho que también significaba la recogida de los frutos típicos de la estación. Véase, hongos varios y por supuesto castañas. Lo que desde el prisma Titánico no quiere decir otra cosa que montarse una rutilla allá donde dar cumplimiento a semejante dogma.   


         Con ese ánimo nos plantamos en El Tiemblo para visitar su famoso Castañar, amén de las zonas aledañas. “Que para una vez que vamos, hay que aprovechar…”
         Empezamos la jornada con una bonita ‘tournée’ por el gigantesco embalse del Burguillo. A pesar de no encontrarse en su mejor momento, el sitio promete… Poco a poco nos vamos adentrando en la Reserva Natural del Valle de Iruelas. Lo que en principio es un recorrido tipo ‘paseo marítimo’ (como diría Duke), empieza a ganar enteros en la escala Titánica para convertirse en ‘bajiplano’. Sin embargo, pronto pasa a categoría de ‘media ladera’ que dejamos atrás al tiempo que somos engullidos por la niebla en el ascenso del Puerto de Casillas. Allí, un omnipresente Guarda Forestal nos indica que el camino está cortado por obras. Queeeeeé??? Menos mal, falsa alarma! Nada que un tramín de empujabike no pueda solucionar… Peor fue cuando a punto de coronar, después de una subida eterna, empezamos a oír tiros. Arriba encontramos la respuesta en forma de paso de palomas. Y yo que creía que hasta el fin de semana no se levantaba la veda…


         Estamos en la puerta del Alto Tiétar. Es el momento del avituallamiento. Tanta humedad en el ambiente y los calores de la subida han hecho que lleguemos chorreando, literalmente. Digo yo que la pérdida de líquidos es muy mala… Tanto que hace que me equivoque al elegir el camino con el GPS y emprendamos dirección al Pozo de las Nieves por un senderuco que hubiéramos disfrutado gustosos si no fuera porque aún nos quedan más de 40 kms por delante.


         Rectificar es de sabios. Así que media vuelta y como un rilete zumbando para abajo. O eso creíamos nosotros… Pues el camino a Sotillo de la Adrada es, al menos al inicio, una de esas bajadas que no paran de subir… ja,ja,ja…. (Algo que curiosamente se repetiría exponencialmente al volver por el Collado de la Yedra). Será un mal endémico de los caminos de aquí… Quién sabe…?
        


    Por fin, nos sumergimos en la frondosidad del Tiétar entre saltos y cabriolas ajenos a lo que nos espera. Cuán atrevida es la ignorancia...! ja,ja… A la altura del embalse de Sotillo encontramos la única dificultad técnica del día que nos obliga a descabalgar. Piedras gordas como demonios y un desnivel que lo haría complicado incluso de bajada tienen la culpa. Eso, y las piernas que empiezan a estar a punto de ebullición. Menos mal que poco después empezaría a llover para solucionar ese problema… Ya se sabe, “al perro chico todo se le vuelven pulgas…”

         Por si fuera poco, nos enfrentamos a un reto verdaderamente Titánico… La subida hasta Casillas es ‘toíta’ por carretera! Uffffff..!  Más aún, el pueblo es de ésos que mejor que no se te caiga un duro… Como colofón, a la salida nos estrellamos contra un muro con curva de izquierdas, señalización oficial al 25% (se me antoja escasa), y prohibición tajante para vehículos pesados. Chavales! Así entre nosotros: Cuando subes agarrando el manillar con los dientes mientras te sientes ‘como violado’ por tu propia montura es que las cosas se están poniendo serias… No digo más…


         Pero claro, lo de ser un Titán es lo que tiene… Así que hacemos de tripas corazón y tó pa’rriba. Eso sí, la recompensa tras el Collado de la Yedra merece la pena. El Castañar, por el que rápidamente iniciamos el descenso, es la guinda del pastel. No obstante, aún tenemos pendiente una visita al Abuelo de esta arboleda, a quien presentamos nuestros respetos junto al refugio de Majalavilla. No podemos por menos que imbuirnos del ambiente que rezuma este mágico rincón del bosque donde el tiempo parece detenerse.




Así, llenos de otoño los bolsillos del alma (qué poético me ha quedado esto…) nos deslizamos de nuevo  hacia el punto de partida. Hoy ni una cervecita que hay prisa; comentaremos la jugada por el camino a Algete. Pero eso ya es parte de otra historia aún por descubrir…



Triky



sábado, 1 de octubre de 2016

TRASPINEDO 2016






Tocaba dar cumplimiento a la cita anual por tierras pucelanas, y como siempre no decepcionó. Todo lo contrario, cada año descubrimos en bonitos rincones de aquella zona la excusa perfecta para repetir. Bueno, para ser sinceros, también tienen algo que ver los famosos pinchos de lechazo y una tarta de piñones que quita el hipo… ja,ja…


      
   Precisamente este año, debido a mi ausencia en la pasada edición, afrontaba la ruta traspindeja con más ganas aún si cabe. Así como yo, otros veinte bikers nos encontramos en el tradicional desayuno antes de emprender la ruta. Bien cargado el depósito de combustible afrontamos la primera subida del día por las bodegas hasta un bonito sendero que hace las delicias de propios y extraños.     
                       
  Superado el primer calentón, que hace olvidar lo fresquito que empezó el día, y una rotura de cadena sin consecuencias, el track gira para encaminarse hacía Montemayor de Pililla. Antes de alcanzar el avituallamiento situado en la plaza del pueblo un nuevo senderito de subida sirve para abrir boca… 

        


       Reponemos fuerzas en el pueblo de Vero y menos mal… Porque nada más salir nos sumergimos de lleno en el pinar. Habiendo como hay grandes especialistas en navegar por arena suelta en el grupo (debo decir que yo mismo hice un cursillo acelerado con la ‘gorda’ por las playas de Lanzarote, ja,ja…), el tramo no supone un problema insalvable, aunque a unos pocos se les hizo bola. 

         Una magnífica pista después y una bonita bajada por los viñedos (que algún despistado se pasó de largo) abren la puerta al último desafío del día. Y no, no me refiero a la subida a las antenas de Santibáñez. El verdadero reto fue bajar de ellas… Así a lo vivo, sin equipo de rapelar ni nada… ja,ja,ja… Estaba claro que el bueno de Manu se guardaba un as en la manga y dejó lo mejor para el postre. Chapeau!!!

         

 En ascuas estoy pensando cuál será la sorpresa del año que viene… En cualquier caso, una regla permanece inalterable. El número de pedales dados será directamente proporcional al de pinchos para comer… Madre mía, cómo pienso ponerme..!!

Triky

domingo, 25 de septiembre de 2016

LOS AJACHES





        Para aquel que no lo sepa diré que los Ajaches son una formación volcánica al sur de la isla de Lanzarote. Con una edad estimada de once millones de años (anda que no ha llovido…ja,ja…), llegaron a tener una altura superior a la del Teide, si bien hoy en día no sobrepasan los 400 metros. Se extienden desde Punta Papagayo hasta las inmediaciones de Playa Quemada y se caracterizan por un modelado suave aunque roto por los acantilados.



         Siendo uno como es, no podía desaprovechar la ocasión para darme un garbeo por una zona tan inhóspita como espectacular. Pero claro, sabido es que en El 3er Pedal no somos de hacer las cosas como el resto de los mortales… Un Titán hecho y derecho no puede ir a la playa por donde todo el mundo. Digamos que me busqué un recorrido alternativo, al tiempo que una compañera de fatigas digna de semejante desafío…


         Tengo que deciros que para recorrer una zona como es la que nos ocupa no hay mejor vehículo que una fat. Llevaba tiempo en mi cabeza probar una de esas ‘gorditas’ y la ocasión la pintaron calva… Alquilé un maquinón que calzaba un 4.8”; con horquilla de suspensión y mono plato 1x10 para esta aventurilla.
         
           

       La primera sensación que tienes cuando ves una fat es que será muy pesada y torpe; una sensación que se desvanece en cuanto entras en su terreno. Es cierto que por asfalto cuesta moverla (es como si fueras dando pedales sobre una apisonadora), pero cuanto más roto está el firme mejor se desenvuelve. Así, los Ajaches son terreno abonado para la fat. Ni que decir tiene que lo mejor de todo es poder atravesar una playa de cabo a rabo sin poner un pie a tierra. Qué manera de traccionar..!! Incluso en subidas, por la orilla del mar…. Una auténtica pasada..!


         Después de probarla a fondo me dirigí a Punta Limones, donde se encuentra el faro. Por hacer un poco de paseo marítimo, como diría Duke… ja,ja… La cara que pone la gente al ver semejante trasto es todo un poema. Siempre que se les pase a tiempo el susto inicial de pensar que se les venía encima un Boeing 747. (Cuando no vas off road hace un ‘ruidaco’ lo más parecido a la turbina de un avión…)
        


       En fin, un juguete que de buena gana me pediría a los Reyes. Sobre todo pensando en esas etapas nevadas que gastamos por aquí… Ufffff!!


Triky





viernes, 2 de septiembre de 2016

EL DIABLO Y SU CARRO






       Cuenta la leyenda que durante la construcción de las torres de la catedral de Segovia, tarea que se encomendó a Juan Guas, éste se comprometió a terminarla en un tiempo determinado. Como quiera que pasaba el calendario y las torres no alcanzaban la altura deseada, la desesperación empujó al arquitecto a pactar con el diablo. Debido a semejante convenio, las obras se agilizaron sobremanera hasta el punto de casi culminarse. Sin embargo, cuando sólo restaba un carro de piedras para acabar, el técnico renegó de su acuerdo; motivo por el que el diablo, en venganza, desvió aquel carro al otro lado de la sierra quedando petrificado para siempre”
Carro del diablo

         Sea como fuere, hacía algún tiempo que tenía ganas de conocer esa formación rocosa; por lo que de forma prácticamente inesperada me lie la manta a la cabeza, y me lancé a la vertiente madrileña de la Sierra de Segovia para descubrirlo.
         La piedra en cuestión se encuentra junto al Camino del Palero en su cruce con el R.V.4 que une Rascafría con La Granja de San Ildefonso por el puerto del Reventón. Claro que para llegar hasta allí tuve que dar un ‘pequeño rodeo’…
     


     Como decía, tomé la decisión un poco al albur del viento que soplaba (más me valdría hacérmelo mirar…). Salida pues desde el Ceneam dejando en todo momento la carretera a la derecha hasta la Fte. de la Cantina. Subiendo por los tubos, abrazo el GR-10 para no soltarlo en largo rato… La autopista de subida a Cotos tiene su peaje poco antes de llegar al puerto. Me adapto con alegría al cambio de ‘carretera’ y corono junto a la Venta Marcelino.  


         Uno tendería a pensar que la mitad está hecha, pero no. En realidad ahora empieza de verdad la etapa. La bajada por el GR que se embosca en el Valle de la Umbría es entre ‘chunga’ y ‘chunguísima’…con algún tramo de ‘empujabike’ incluido. Así entre nosotros, no me puedo imaginar a los viejos monjes de El Paular transitar por aquí en sus desplazamientos hacia Segovia. La densidad de un bosque, que una vez conoció una población de oso pardo digna de atención Real, no hace sino poner palos en las ruedas… Claro que peor debía de ser la alternativa, más abrupta y a menudo nevada, del Reventón… Doy fe!!

         Al dejar atrás el Arroyo de la Laguna (un paso digno de funanbulista bici en ristre), el camino mejora. Sobrepasamos la Sillada de Garcisancho y se inicia la bajada por El Palero. Al principio bastante pedregosa y con alguna sorpresa en forma de derrumbe provocado por un agua que cuando se empeña hace estragos. Después, se convierte en pista para los super-rodadores. Poco a poco va picando para arriba. Un enmascarado ‘desgaste pernil’’ nos ofrece, a cambio, magníficas  panorámicas con el Monasterio de telón de fondo.
      
   Llegado al cruce, el demonio me aguarda. Subido a su pétrea montura me tienta para no acometer la titánica empresa. Pero claro, no sabía con quién estaba tratando… En su descargo diré que bien me acordé de él mientras maldecía cada piedra durante el último kilómetro de ascensión. No será que no estaba advertido…
       

     


   Arriba me cuadré ante el Tte. Coronel Ibáñez Marín, quien me dio su beneplácito para encaminarme hacia Fte. Infantes. Cualquiera que haya frecuentado este lado del Reventón sabrá que bajar por aquí en bici  tiene su gracia… Así, entre padrenuestros y avemarías, llegué al Chozo, donde uno ya se siente ‘como en casa’…


        
                    
      



      Sin embargo, nada más lejos de la realidad pensar que el camino a partir de aquí tornaría cómodo. La bajada está rota. Pero rota, rota… Que no lo arregla ni el del super-glue!! Luego, por el Rincón del Abuelo, la Fte. de la Plata, la Pinochera, y por fin, el fin. 



Un rutón de una vez. Literalmente! Dudo que, a pesar de la victoria, vuelva a verse por aquí un nuevo enfrentamiento entre el diablo y un Titán.






Triky
                                                   

jueves, 18 de agosto de 2016

GRANDES DESCUBRIDORES






   Colón,  Pizarro, Magallanes, Núñez de Balboa, Amundsen, Livingston… y, por supuesto, los Titanes de El 3er Pedal!! Ahí es ná..!

       Partía nuestra aventura atravesando la ‘Puerta de la Fuerza’ de la muy noble villa de Sepúlveda en pos de caminos y senderos aún por descubrir. Y vive Dios que habríamos de encontrarlos…
         Nada más cruzar lo que queda de la extinta muralla, la bajada por la antigua calzada romana hasta el Puente de Picazos nos deja muy claro que el camino de las grandes epopeyas no es fácil. (Tanto es así que llegué a pensar que me había equivocado de ‘burrita’ en esta empresa). Es lo que tiene ir a conocer lo desconocido, que cada paso es siempre nuevo y emocionante. Justo lo que tanto buscamos…

       
 La salida del fondo del valle vuelve a sorprendernos. Esto promete! Tras superar una senda pelín pedregosa (de las que te sujetas sobre la bici por pura inercia), nos encaminamos al pueblo de Villaseca  ya con buen  firme. En esta zona se puede optar por un ‘adoquinado de borrillos al libre albedrío’, o bien  por bancos de arena dignos de la ‘Titan Desert’. (En ocasiones, elegir es sólo una forma de hablar, y te encuentras ambas opciones juntas y además revueltas…).
        




     Poco después, el primer objetivo del día ya aparece ante nuestros ojos. La ermita de San Frutos se yergue sobre el vértice del cañón ofreciendo una vista inigualable.

     La perplejidad de los que llegan aquí por primera vez suma enteros al abrigo de  historia y de leyendas. Un tentempié, fotos a porrillo, un vistazo a una rueda traviesa que no dejaría de dar guerra todo el camino; y seguimos rumbo a Burgomillodo.
         Sólo un instante antes de llegar al embalse nos vemos rodeados de un paisaje lunar, parecido al de los Monegros. Y de repente, un vergel. Como Ulises en la isla de las sirenas a punto estamos de sucumbir a la tentación de quedarnos allí para siempre; de hecho, creo que fue Fausto quien pronunció la palabra mágica: “cerveza”. Menos mal que somos Titanes, e incluso ante semejante prueba pudimos resistir…


       
            De vuelta a la ruta, nos encaminamos hacia un nuevo hito, el Convento de la Hoz. Borrillos y dunas a partes iguales flanquean el acceso al senderito que, por el borde del cortado, nos muestra las ruinas de lo que allá por el s. XIII fuera importante monasterio e incluso, después, primer Colegio de misioneros.

        


           El paso por Sebulcor es meramente testimonial. El ansia viva nos puede. Así que, nos lanzamos entre campos de girasoles en busca del puente de Villaseca. Inicio de la parte más bonita de la ruta y parada obligada aprovechando el chiringo para comprar unos helados; que en todos los trabajos se fuma… no? Si es que es ver un ‘maxibon’ y no hay quien frene a Duke…! ja,ja,


         Los 10 kms de senda junto al rio por el fondo del cañón  desde la Cueva de los Siete Altares al Puente  de Talcano hacen las delicias de propios y extraños. Sobre todo de Christian que aprovechó para darnos un recital de cómo se maneja una bici. La próxima vez que vuelvas por estos lares  tenemos pendiente  unas clases de técnica aplicada, que ya sabremos recompensarte…
         Qué decir de lo demás… Como no podía ser de otra manera, pusimos fin a nuestra aventura con un magnífico descubrimiento guardado por bellas náyades.
        

         Quizá, como tantos otros grandes exploradores, no hayamos dado con la Fuente de la Eterna Juventud (ni falta que hace, que amén del espíritu con que nos subimos a la bici a alguno le toca hacer de nuevo la  Primera Comunión…); A cambio, nos pegamos un buen chapuzón en la de la Salud que, dicho sea de paso, nunca está de más…




Triky